Una nueva movilización de pueblos originarios se había instalado en las inmediaciones de la Plaza de Armas, frente al Congreso Nacional, donde niños, mujeres y adultos mayores acompañaron la protesta mientras aguardaban ser atendidos por representantes del Gobierno y miembros del Poder Legislativo.
Los manifestantes, provenientes de distintas regiones del interior del país, reclamaron soluciones definitivas al histórico pedido de regularización y titulación de sus tierras ancestrales.
Durante la jornada, las comunidades también denunciaron amenazas constantes de desalojos violentos y el avance de ocupaciones que consideraban ilegítimas dentro de sus territorios.
Entre sus principales reivindicaciones también se encontraron el acceso a agua potable, atención médica, educación e infraestructura para sus comunidades.
Los representantes indígenas señalaron que habían sufrido un prolongado abandono por parte del Instituto Paraguayo del Indígena (INDI) y otras instituciones del Estado.
Los líderes comunitarios advirtieron que permanecerían acampados en Asunción el tiempo que fuera necesario, hasta obtener un compromiso formal de las autoridades parlamentarias y del Poder Ejecutivo.
Las comunidades buscaban que las autoridades ofrecieran respuestas concretas a sus reclamos territoriales y sociales, especialmente en relación con la protección y titulación de sus tierras ancestrales.
La movilización se desarrolló frente al Congreso Nacional y puso nuevamente en agenda los reclamos históricos de las comunidades indígenas del Paraguay.