
A casi una semana del apagón que dejó a buena parte de La Plata sin luz, durante varios días ya terminó, pero para algunos vecinos las consecuencias todavía siguen muy presentes. Los generadores que fueron colocados para garantizar el suministro eléctrico continúan instalados en distintos puntos de la Ciudad y ahora el principal problema es otro: el ruido constante que generan durante el día y, especialmente, durante la noche.
“Nos devolvieron la luz, pero ahora no podemos dormir”, es el planteo que se repite entre los frentistas que quedaron cerca de estos equipos. El reclamo no apunta solamente a las molestias durante el día: el mayor problema aparece cuando baja el movimiento en el barrio y el ruido de los motores se vuelve mucho más evidente.
La presencia de estos equipos fue una de las postales que dejó el extenso apagón que afectó a diferentes sectores de La Plata. Durante la emergencia, los generadores fueron instalados como una alternativa para sostener el suministro en zonas donde la red eléctrica todavía no había podido ser normalizada.
En los primeros días, para muchos vecinos significaron un alivio. Después de horas y jornadas sin electricidad, volver a contar con energía permitió recuperar actividades básicas, conservar alimentos y retomar cierta normalidad.
Pero con el correr de los días apareció una nueva consecuencia inesperada: el ruido de los motores funcionando de manera prácticamente permanente.
La situación ya había sido planteada durante la semana por vecinos y comerciantes de otros barrios de La Plata. En la zona de La Loma, por ejemplo, frentistas habían contado que los generadores instalados frente a distintos comercios se habían convertido en una fuente de ruidos molestos, al punto de alterar el descanso de quienes viven en las inmediaciones.
“Es insoportable”, había sido una de las frases que resumió el malestar de los vecinos, que reconocían la importancia de contar con electricidad, pero reclamaban que también se contemplara el impacto que producen estos enormes equipos mientras permanecen encendidos.
La situación se suma a las secuelas que dejó el apagón en la Ciudad. Durante losdías sin servicio eléctrico, comerciantes de Tolosa también habían relatado que las dificultades que atravesaron para mantener sus negocios abiertos, la pérdida de mercadería y los gastos que tuvieron que afrontar para conseguir combustible y mantener funcionando los generadores.
Kioscos, carnicerías y pollerías fueron algunos de los comercios que debieron recurrir a estos equipos para sostener la actividad. En muchos casos, los comerciantes tuvieron que afrontar además el costo del combustible y convivir con el ruido durante largas jornadas.
Ahora, mientras el suministro eléctrico comenzó a normalizarse, los vecinos esperan que los equipos puedan ser retirados cuanto antes.
El reclamo de los frentistas de 10 y 529 refleja así una nueva etapa del conflicto: después de haber atravesado el apagón, las pérdidas económicas y las complicaciones cotidianas, quieren recuperar también algo tan básico como el silencio y el descanso en sus propias casas.